- La construcción de esta calzada permitirá reducir tiempos de viaje, ordenar los retornos y disminuir riesgos de accidentes en un corredor clave para la región.
- Bajo el liderazgo de la directora general, Irene Vélez Torres, la ANLA garantiza que las obras de infraestructura se ejecuten con medidas estrictas de manejo ambiental, protección del agua, restauración de ecosistemas y compensación de impactos.
Bogotá. 21 de febrero de 2026. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) aprobó la modificación de la licencia ambiental del proyecto “Construcción de la Segunda Calzada Casablanca – Ubaté”, localizado en los municipios de Cogua, Nemocón y Tausa, en el departamento de Cundinamarca.
La modificación aprobada comprende la construcción de la segunda calzada entre el peaje Casablanca y Ubaté, en un tramo de 7,382 kilómetros, como se evidencia en el mapa de localización del proyecto.

La ANLA aprobó las siguientes obras estratégicas para mejorar la movilidad, seguridad vial y conectividad de la región:
- Construcción de la segunda calzada, con dos carriles de 3.65 metros cada uno, separador central y bermas pavimentadas.
- Tres retornos vehiculares tipo corbatín en los sectores Casablanca, La Virgen y La Ruidosa, que facilitarán la movilidad local.
- Un puente vehicular y cinco pontones para garantizar el paso del agua y la estabilidad de la vía.
- Un puente peatonal en el sector La Ruidosa, como medida de seguridad vial, especialmente para estudiantes, profesores y miembros de la comunidad educativa.
- Adecuación de accesos a predios privados y vías veredales, fortaleciendo la conectividad rural.
- Construcción e intervención de obras hidráulicas (alcantarillas, box culvert, cunetas y canales) para el adecuado manejo de aguas lluvias.
La ampliación de este corredor traerá beneficios directos para el norte de Cundinamarca al mejorar la seguridad vial mediante infraestructura más moderna y retornos controlados, reducir los tiempos de desplazamiento entre los municipios de la zona y el centro del país, y facilitar el transporte de productos agrícolas y pecuarios provenientes de las áreas rurales.
Asimismo, fortalecerá la competitividad regional y la integración económica del territorio, al tiempo que permitirá un manejo más eficiente de las aguas superficiales, disminuyendo riesgos de erosión, afectaciones a los cauces y emergencias asociadas a las lluvias.
Para este proyecto, la ANLA estableció medidas de manejo ambiental orientadas a prevenir y mitigar los impactos durante la construcción como acciones para la estabilidad de suelos y el manejo de taludes, el control de escorrentías y la protección del recurso hídrico, así como control de emisiones, polvo y ruido en campamentos y plantas de asfalto.
Dentro de estas medidas, se contempla la restauración progresiva de la cobertura vegetal intervenida, programas de rescate y reubicación de fauna, señalización preventiva, restricción de actividades nocturnas en zonas ambientalmente sensibles, y capacitación al personal.
De igual forma, la ANLA aprobó el Plan de Compensación Ambiental que incluye la preservación y rehabilitación de 66,03 hectáreas en ecosistemas del bioma altoandino de la cordillera Oriental.
De agosto de 2022 hasta la fecha, la Subdirección de Evaluación de Licencias Ambientales (SELA) de la ANLA ha emitido un total de 497 decisiones de licenciamiento, de las cuales 143 corresponden a modificaciones de proyectos licenciados, como el de la segunda calzada Casablanca – Ubaté.
A partir del liderazgo de Irene Vélez Torres, la ANLA continúa impulsando el desarrollo de la infraestructura vial siguiendo criterios de sostenibilidad, protección ambiental y bienestar de las comunidades.


